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20 mayo, 2024

Con entusiasmo librero y billeteras ajustadas arrancó la 12° Feria de Editores

300 sellos independientes y medianos presentarán lo mejor de sus catálogos en el C Complejo Art Media del barrio porteño de Chacarita.

Con gran presencia de libreros y bibliotecarios ansiosos por conseguir esos títulos novedosos o inhallables capaces de dar singularidad a sus ofertas y acervos, y con una circulación de lectores que fue creciendo a medida que avanzaba la tarde fría porteña, la Feria de Editores arrancó este jeves su 12° edición en el C Complejo Art Media, donde hasta el domingo presentará lo mejor de los catálogos de 300 sellos independientes y medianos de Hispanoamérica.

Cuatro jornadas frente al Parque Los Andes

En el galpón de corte industrial que esta tarde levantó sus cortinas metálicas en avenida Corrientes 6271, frente al histórico Parque Los Andes del barrio de La Chacarita, la FED prometía cuatro jornadas de intenso movimiento, de la mano de destacadas figuras como la autora feminista brasileña Djamila Ribeiro, referente de las luchas antirracistas en Brasil y América Latina, o el estadounidense Peter Rock, autor de novelas de gran repercusión como “Mi abandono”.

Las calles que separan los puestos montados sobre caballetes en una larga hilera de extremo a extremo del galpón llevan nuevos nombres -son homenajes-, los del escritor Marcelo Cohen, fallecido el 17 de diciembre pasado, y el del editor Luis Chitfarroni, fallecido el 17 de mayo de este año.

Es la primera vez en su trayectoria que se extenderá por tantos días, una decisión que podría leerse a contrapelo de la actualidad inflacionaria pero que, aglutinando cientos de sellos de nueve de países de América y Europa y manejando precios que van de los 1.600 a los 14 mil pesos por ejemplar, augura ser efectiva.

“Recién abrimos pero los editores están diciendo que hay buenas ventas, vinieron las bibliotecas a compartir el descuento -del 50% en sellos adheridos- y eso nos pone muy contentos”, dijo a Télam Víctor Malumián, coorganizador del encuentro anual que faltando poco menos de una hora para su apertura ya congregaba fila sobre la vereda de calle Corrientes.

Trato directo entre el público y los editores


“Nuestra hipótesis es que parte del público duro de sábado y domingo va a aprovechar un poco el cambio de época -esto de trabajar en la casa o en horarios que no son los tradicionales-, para venir hoy y mañana a mirar y comprar más tranquilo”, señala Malumián sobre la feria que tiene como su mejor propuesta -no las promociones ni descuentos, que de todos modos los habrá, del índole de 10 % para el público general-, sino la cuestión áurica, eso que ocurre sólo por encontrarse aquí y ahora con la librera o el librero, la escritora o el escritor, la editora o el editor que es quien mejor conoce su catálogo.

“Le podés contar qué autores leés, qué te gusta y que te recomiende algo muy distinto a lo que solés escuchar -ejemplifica Malumián-. Es muy común que tengan cajas debajo de las mesas con pocos ejemplares de libros más raros; y entonces ante el comentario o una conversación, que acá generalmente son más largos, saca el libro, te lo recomienda y te llevás algo con lo que de otra forma nunca hubieras dado”.

Es el lugar “para encontrar” lo que algunos sellos en otra época del año muchas veces no ofrecen”, asegura Paulina Cossi, de la flamante librería porteña y espacio cultural Te llamaré Viernes, un nombre literario que busca homenajear a la escritora española Almudena Grandes (1960-2021).

Las estrategias libreras son vastas. Desde Puerto Rico, como el año anterior para estas fechas, el argentino Pablo López viene a visitar a su familia y aprovecha el viaje para recorrer la FED. 

“Llevo especialmente títulos infantiles, allá la oferta es muy mayoritaria en inglés y acá encontrás ediciones en castellano que son de lo mejor. Tenemos una librería allá, Bajo un árbol de carambola, que funciona desde la pandemia y también distribuimos allá títulos argentinos -repasa López-, hace dos años los precios de esos libros eran altamente competitivos, ahora están bastante cerca del precio de España, pero igual siguen sirviendo, libros como ‘La mosca’, de Calibroscopio, allá están agotados y los piden un montón. La otra cosas es que lo que uno en tres meses por mail acá lo resolvés en dos horas”.

Desde el sello Iamiqué, donde se ven apilados libros de ciencias para lectores ultra jóvenes como los clásicos de “Asquerosología” o el inédito “¿Hay alguien ahí? El preguntario interplanetario para terrícolas inteligentes”, cuentan que “arrancaron desde temprano con varias comprar importantes de las novedades”.

“Para nosotros la FED es un espacio muy especial porque tenemos contacto directo con con libreros, con instituciones, con el público -indica Vanina Vespa-. Es una feria que nos permite un contacto más íntimo con las y los lectores de nuestros queridos libros para infancias”.

Juan Fernández Marauda se presenta como vendedor del sello EME, corrector de la colección de narrativa Fin de lo mismo de esa misma editorial y autor de dos libros de esa casa, “El puente de las brujas” y su continuación, “La dirección del fuego”. 

Están presentando en la FED tres novedades y la segunda edición de “Una casa lejos de casa”, de Clara Obligado, uno de los libros más recomendados del 2021, agotadísimo desde el comienzo del 2022. Pero las novedades no son sólo títulos, tampoco que la reedición de ese éxito de Obligado salga ahora.

Presupuestos en dólares y falta de papel, problemas actuales del editor

El precio del papel, en parte, es el que obliga esos retrasos, o esos tiempos largos, y lo que le cambió la cara a las colecciones de Eme, ahora más chicas, con letras más pequeña: “Toda la editorial a partir de ahora se transforma”, anuncia el escritor.

¿Lo curioso del papel? Pregunta al aire Fredy Yezzed, editor del sello colombiano argentino Abisinia, que se presenta en la FED con cerca de 60 títulos bilingües de poesía, sea el italiano mítico y maldito Dino Campana o la estadounidense desobediente y feminista Margaret Randall.

“Uno de los retos que más nos sorprendió de Argentina, porque como editorial imprimimos en los dos lados, es que nos están pasando el presupuesto en dólares -dice Yazzed-, y por ese motivo desde diciembre hemos empezado a imprimir en Colombia y pagamos el flete en Argentina, sale más barato”.

“Es la tercera vez que estamos aquí -señala-, vale la pena, es un público especializado, muy respetuoso, culto y eso nos llama mucho la atención de Argentina: vemos que el argentino compra libros y tiene un nivel de lectura mucho más grande que Colombia o México y lo curioso es que no tienen muchos concursos literarios ustedes, la mayoría sale a buscar afuera los importantes”.

A pocos metros Vanesa Hernández, directora editorial de La Crujía, repone libros sobre los caballetes: la novedad de Félix Bruzzone, “307 consejos para escribir una novela”…. la apuesta fuerte del sello, “Cuentos adaptados para curiosas y curiosos”, de Verónica Maggio, que es una apuesta a la educación, “dos libros maravillosos que no existen en toda Latinoamérica”, indica la editora, sobre estos clásicos reversionados para trabajo terapéutico amoroso con niñas y niños.

Las ‘pegadas’ editoriales son soluciones a la vez que problemas, “el mayor problema es stockearse, el problema mayor fue la relación con las imprentas porque pedís un presupuesto a la mañana y a la tarde capaz que te lo cambian -señala Hernández-. Eso no ha pasado nunca en la vida, ni en el 2001”.

Estamos poniendo el precio al público de los libros bastante más bajo de lo que deberíamos -ejemplifica-. Si lo pusimos a 5.000 pesos, seguramente y por los costos de producción, tendríamos que haberlo puesto a 6.000 o 6.500. Necesitamos vender”.

Con las complejidades del papel conseguirlo se volvió azaroso. Así le pasa a la hermosa editorial La carretilla roja, oriunda de zona sur, más precisamente de una zona entre Monte Grande y Luis Guillón. Sus libros seriados, cada uno un objeto único, artesanal, viran los tonos de las tapas, la porosidad de las páginas. 

Trabajamos con el papel que vamos consiguiendo -explica Nicolás Domínguez Bedini-. Al ser tiradas muy pequeñas y haciendo malabares con las cantidades, a veces cuando se reimprime no llegamos, como si el contexto definiera el diseño más que antes”.

Todas las ediciones están hechas a mano, numeradas en la última hoja y la novedad para esta FED es una traducción de un texto muy particular titulado “Lenguas”, de Sam Shepard y Josep Chaikin.

En la FED se entregó en la fecha la tercera edición del Premio de la Labor Librera, que este año recayó sobre la librería Vuelvo al sur, del barrio porteño de Parque Patricios, y además distinguió a la artista Teresita Olhaberry por el afiche que ganó la representación oficial de esta doceava edición.

Con Información deAgencia Télam Argentina

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