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martes, enero 26, 2021

¿Tenemos la justicia que merecemos?

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La ¿Justicia?

 

El Sistema Judicial es un componente básico del funcionamiento democrático de una sociedad. En teoría al menos, debe garantizar el equilibrio de los poderes de gobierno de cualquier sistema republicano. 

En nuestro país, la Justicia desde hace décadas es una de las instituciones más cuestionadas de la sociedad , en forma insistente se demanda independencia, eficiencia, eficacia, productividad y sobre todo imparcialidad necesaria para evitar los excesos de la clase política. 

La desconfianza de los argentinos se acrecienta de manera ininterrumpida. Los factores determinantes son la inaccesibilidad, lentitud, discriminación de género o de factor social. Más aún cuando el accionar de jueces y fiscales afectan los principios de objetividad, legalidad e imparcialidad, que ante la ausencia de control público cuya actuación ha sido y es en muchos casos, meramente formal, el temor que inspira la influencia política en las designaciones de los magistrados y la profunda falta de participación de la ciudadanía que no logra articular fuerzas ni canalizar acciones ni demandas, que llevan sin más a la pérdida de confianza y al descreimiento popular. 

Según FORES, (Foro de Estudios sobre la Administración de Justicia) –foresjusticia.org– es esencial el papel de las organizaciones de la sociedad civil (OSC) en el cambio de los comportamientos socialmente aceptables. 

Este papel incluye, de hecho, promover la elevación de los estándares de comportamiento ético de los servidores públicos, entre ellos los magistrados. 

La base de esa incidencia está en que la sociedad civil pueda rechazar y denunciar comportamientos inaceptables, utilizar herramientas legales para fomentar la transparencia y crear para promover el comportamiento ético con el diálogo y el consenso como herramienta para salir del arraigado escepticismo social. 

Estudios e investigaciones, demuestran que sin pretender la utópica justicia como felicidad para todos, el mejoramiento de esta institución  debe ser una política de estado que aglutine  distintos sectores sociales tras el objetivo común de una justicia independiente y eficiente. En los albores de una deseada reforma judicial el cambio también está en cada uno de los ciudadanos, perder el miedo, visibilizar, cuestionar y denunciar con perseverancia y respeto como herramienta para tener la justicia que merecemos.

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