30.6 C
Buenos Aires
martes, enero 26, 2021

¿Cuánto se necesita una reforma judicial federal?

Lo más leído

La reforma judicial federal anunciada viene a intentar resolver una problemática enquistada en el sistema institucional argentino, que se retroalimenta de la politización de la justicia -jueces nombrados por decreto- y la judicialización de la política: “causas falsas”, “arbitrariedades en las detenciones”, “incumplimiento de normas típicas del código procesal”, “procesos viciados por sus formas” “encarcelamiento preventivo desmedido por doctrinas jurisprudenciales de algunos jueces” y “persecución ideológica”, entre otras.

En referencia a esto, el Papa Francisco opinó que “se verifica periódicamente que se ha recurrido en imputaciones falsas contra dirigentes políticos, promovidos concertadamente por medios de comunicación, adversarios y órganos judiciales colonizados”.

Son múltiples las denuncias que determinan la absoluta pérdida de confianza de la ciudadanía; haciendo que la percepción pública de la independencia judicial se encuentre en su punto más bajo y han llevado al Presidente de la República, Alberto Fernandez, a hablar hoy del “oligopolio de los jueces”, que necesita ser desarmado, abarcando la Corte Suprema, el Consejo de la Magistratura y al Ministerio Público Fiscal, instituciones que normalmente deben garantizar el orden público y la igualdad de derechos.

Este descreimiento se transforma en fenómeno de acción colectiva y se inscribe en una crítica compartida por amplios sectores de la sociedad, socavando de hecho la capacidad de dichas instituciones judiciales de mantener la imágen de custodios del interés general. 

La forma específica de la violencia simbólica  ilegítima en el ejercicio de la autoridad jurídica radica en la resistencia social a aceptar que sea alterado el orden jurídico que consagra derechos y obligaciones con base en la igualdad ante la ley. 

En nuestra historiográfica moderna – contemporánea vale citar, de acuerdo a relevamientos periodísticos, entre los meses de enero de 2000 y 2002, los jueces de la Corte Suprema estuvieron en el centro de los reclamos, con el “Fuera la Corte Suprema”, impulsado por un sector social medio/alto que veía en detrimento sus intereses económicos. 

Venimos de un proceso de acumulación de bronca, de sensación de impotencia pues si ya la Corte Suprema y la justicia participa del circo político, no tenemos ninguna salida. Cuando la justicia, además, participa de la mafia, estamos indefensos y mucho más grave aún, con una justicia dependiente y corrupta.

Tal y como advirtió nuestro presidente, Alberto Fernandez, se necesitan jueces y fiscales probos que simplemente impartan justicia y no que jueces y fiscales usen el poder como elemento de presión. 

Todos somos parte y víctimas reales o potenciales que aguardamos la urgente decisión política de reformar este sistema de manera democrática e institucional.

Será justicia.    

-Publicidad-
-Publicidad-

Úlimas noticias

-Publicidad-